Química verde: una nueva perspectiva de la conciencia medioambiental conjunto con la sociedad

 La sociedad actual está relacionada con los productos químicos y sus procesos, debido a estos lazos se conocen bien algunas de las interacciones adversas que muchos de ellos han tenido en el medio ambiente.

La sustentabilidad de la sociedad depende de si podemos suministrar fuentes de energía, alimentos y productos químicos a la creciente población sin comprometer la salud de nuestro planeta a largo plazo. El desarrollo de las herramientas para lograr esos objetivos es un gran reto científico, tecnológico y social. Por lo tanto, uno de los conceptos más atractivos en química para lograr la sustentabilidad es la Química Verde, cuyo objetivo es concientizar sobre cómo reducir o eliminar el uso o generación de sustancias peligrosas en el diseño, manufactura y aplicaciones de productos químicos, lo que en muchos casos implica el rediseño de los productos y procesos utilizados.


Cuando se habla de medio ambiente lo primero que sale a la luz son las actividades económicas como la principal causa de su degradación. En efecto, las grandes fábricas constituyen los mayores causantes de la contaminación a nivel atmosférico, así como de las aguas. Generan cantidades gigantescas de residuos tóxicos y sustancias dañinas para los seres vivos. Asimismo, consumen recursos naturales de una manera constante. Además, la mayoría de esfuerzos dirigidos a reducir los impactos ambientales que se producen en nuestra sociedad se han enfocado a proponer cambios en los procesos de fabricación de los productos. De modo que, la industria ya conoce términos como la gestión de residuos, las tecnologías limpias, la depuración de efluentes, entre otros. Sin embargo, muchas veces se olvida un aspecto que también repercute en el medio ambiente, me refiero al sector doméstico.

Por lo tanto, como consumidores finales, tenemos una gran responsabilidad relacionada a la degradación ambiental en nuestro planeta. Incluso, las personas que viven en las grandes ciudades tienen una enorme capacidad para transformar los procesos de producción, únicamente mediante la selección adecuada de bienes y servicios para provocar una demanda masiva en particular. De modo que, las elecciones realizadas por los ciudadanos y la forma en que manejen sus hogares tendrán una influencia significativa, ya sea directa o indirecta, sobre el medio ambiente.

Por otro lado, también cabe mencionar los requerimientos infraestructurales y de transporte que están asociados con las viviendas. Los cuales traen consecuencias a mediano y largo plazo sobre el clima y la biodiversidad, ya que atentan contra el equilibrio que a duras penas intenta mantener la naturaleza.

A diferencia de otros sectores, todos estos problemas tienen una solución que progresivamente se puede ir instaurando en la sociedad. En primer lugar, se deben realizar modificaciones, en función al medio ambiente, para que los diseños de muchos edificios no atenten contra su estabilidad. Asimismo, los hábitos de las personas deben cambiar, y evitar la introducción de nuevas tecnologías que, aunque avanzadas, consumen demasiados recursos naturales. Medidas como estas son necesarias para un desarrollo sostenible que permita legar a las futuras generaciones un mundo mejor.

Finalmente, para atenuar el deterioro ambiental hay mucho que cambiar en la vida cotidiana de manera personal y colectiva, en todo el mundo se debe tomar medidas para preservar el ambiente conservando recursos como el agua, suelo, clima, para lo cual se han creado leyes para proteger el equilibrio ecológico y el ambiente que tienen por objeto propiciar el desarrollo sustentable.


La industria química, los gobiernos y las organizaciones no gubernamentales han tomado diferentes medidas para enfrentar el reto de la interfase entre la química y la sustentabilidad. Entre ellas se encuentran la Iniciativa Global para el Cuidado Responsable del Consejo Internacional de Asociaciones Químicas, las conferencias sobre química sustentable de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y diversas leyes y convenios internacionales para la regulación de los productos y procesos químicos para el cuidado del medio ambiente. La Química Verde presenta una nueva filosofía y establece estándares altos para llevar a cabo la investigación y producción de sustancias y procesos químicos, maximizando sus beneficios y minimizando los efectos secundarios que pueden ser dañinos al ser humano y al medio ambiente. Esta disciplina está en sus inicios y aún quedan muchos retos que debe enfrentarse la sociedad para así tener un ambiente sano.


REFERENCIAS 

  • Azqueta, D. et al, (2005). Contabilidad nacional y medio ambiente. Estudios de la Fundación. Fundación de las Cajas de Ahorros. Madrid.
  • Badilla F. (2011). Educación con conciencia ambiental. Ecoportal. Daniela Badilla F.
  • Benegas, J. y Marcen, C. (1995). La Educación Ambiental como desencadenante del cambio de actitudes ambientales. Revista Complutense de Educación, vol. 6, ni 2, 1995.
  • Bermúdez V., Q. y Peñaranda S., Marco V. (2010). Educación y Ecología. Articulo en Revista Acta Académica, mayo # 46, UACA.
  • Espinosa, M del C. (1999). Crisis Ambiental, Sociedad y Educación, en: Ecología y Sociedad. Estudios. C. Delgado y T. Fung Editores, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana

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